jueves, 28 de mayo de 2009

un pobre diablo

En Wikipedia se dice llanamente sobre Eric Arturo del Valle que nació en Panamá en 1937 y fue Presidente de la República entre 1985 y 1988. A nadie le importa este señor. Es un pobre diablo, de pronto ni se ha muerto. Me interesó su nombre porque leyendo una obra sobre la política de Estados Unidos en América, llegué al capítulo obligado de Panamá, amor de mis amores, y al aparecer el nombre ese de Eric Arturo Del Valle, me acordé cuando era niño y en la casa hablaban de un tal "Tuturo". Y asi le decían a la dignidad del Presidente, con la confiancita con que se dice Fidel, Lula o hasta Laureano.

Este tipo llegó al poder después de que un niño bello y aventajado renunciara en 1985 a la Presidencia. De nombre Nicolas Ardito Barletta, este hijo pródigo de la Escuela de Chicago (un parche de economistas conocidos popularmente como los Chicago Boys, ideólogos de esa palabra prohibida: "neoliberalismo"), era llamado vulgarmente Nicky. Decíamos que el niño bello había ganado con trampa las elecciones presidenciales al tirano más loco de la historia de Panamá (como tanto diablo que recorre nuestras rutas republicanas), bautizado Arnulfo Arias Madrid y mejor conocido como el Fufo o el Fuhrer, o el Kaiser, etc, puros nombres de perro.

Decíamos que para poder ganar ese poker, Nicky se sentó con muchos más, en la mesa del gangster que por aquél entonces repartía las fichas del casino panameño; y a él le decían el cara de piña, Manuel Antonio Noriega, como canta un célebre reggae(ton) que aún resuena en mis oídos.

Poco antes la piña se había cansao, o kbriao en terminos locales, de Nicky. Le dio una patada y chifló al vice, un tal "Tuturo", el pobre diablo del que hablabamos, y batiendo la cola vino éste para sentarse al pie de la piña. Pero entonces a Noriega empezó a pasarsele la mano con el polvo, tu sabes, se puso a robar la merca, a fomentar el desorden, a portarse mal, hasta que los senadores gringos le dieron el sermón. Pidieron elecciones libres y todo ese rollo, y Tuturo les ladró: "inconcebible, intolerable e inaceptable intromisión". Chiquito yo, ví la embajada gringa hecha un estallido de manchas rojas de pintura sobre la blanca mansión a la orilla del mar.

Por primera vez, en Panamá hubo un enfrentamiento político y violento entre unas clases sociales descompuestas por la pobreza, la ignorancia y la derrota. Burócratas, oficinistas, universitaros, algún dueño de restaurante, los tíos y vecinos, esa masa que entendemos como la clase media, se metió en trifulca agropecuaria contra el maleante, contra el chombo, el desafiante Pedro Navajas que le vale v... darte plomo, focking rabiblanco. "Tuturo" peló los colmillos y canceló las maniobras militares, echó la AID y suspendió las visas de los militares gringos, visas que aparentemente existieron. Mientras tanto, Noriega afilaba el machete.

En las noches "Tuturo" no debía saber como encarar a sus amigos del Club, que con un par de "higballs" transpirados a la guayabera, podían incluso provocar desafíos de cantina. Cualquier otra noche, el drama podía ser en la casa del loco, cenando con la corte de empresarios asustados, consejeros desafiantes y putas bien vestidas que harían de la vida de Tuturo una vaina muy dura. "Tuturo" seguramente sufre la presión sicológica. A fines de febrero de 1988, en un desesperado acto de sagacidad, muerde la mano que le da de comer y destituye al General. El partido PRD, la organización política que se hizo lápida de otro General llamado Omar Torrijos Herrera, en su yo profundo decide entre quedarse con el rabiblanco ladrón o con el cholo matón y de manera unánime se queda con el último tiro. Las fuerzas de teléfonos le cortan la línea a "Tuturo". Actúa. Se esconde en un sitio seguro: en la base militar de Clayton. Ronald Reagan lo reconoce como Presidente Constitucional de Panamá y a partir de entonces despachará desde su oficina en Washington.

Esa es la historia del pobre diablo de "Tuturo" y la historia final es conocida: en diciembre 1989, veinte mil soldados de Iowa, New York, o de Río Abajo, cayeron como murciélagos sobre ese país tan chiquito y mataron una y mil más de personas. Hicieron chicha de piña. Guillermo Endara, llamado popularmente "Pan de dulce" o "Cuchungo" juró como Presidente de la República desde un sitio seguro.